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Léase en crónicas antiguas que recogen algunos autorizados tratadistas, que este linaje viene de los valerosos Eguileos, patricios romanos, de cuya estirpe fue el mártir San Aguileo. En Valencia se halla la sepultura del famoso capitán Aguilio o Aguileo, muerto cerca de Sagunto, y hay una piedra en su tumba que dice: «Lucio Racio puso esta piedra a la buena memoria de su grande amigo Marco Aguilio, que murió de treinta y seis años». De esta piedra hacen mención varios autores, y dicen que el nombre de Aguilio vino a parar, por corrupción, en el de Aguileo y luego en Aguiló o Aguilón. En tiempos de los godos, fue obispo de Barcelona Raimundo de Aguilón, en el año de 663, y duró su pontificado once años. Este dato corrobora la gran antigüedad del apellido y parece desmentir la versión que acogen otros tratadistas de que el linaje es originario de Alemania y de que el fundador de él en España fue un príncipe rico y poderoso, oriundo de dicha nación, llamado Roberto de Aguiló, a quien el conde de Barcelona dio en feudo, en 1129, la ciudad y el campo de Tarragona. Ahora bien; fuese ese caballero oriundo de Alemania o descendiente de la estirpe Aguilón, que procedía de los patricios romanos, el caso es que a tal príncipe se tiene como primero del linaje que dio motivo a la primera descendencia de padres a hijos de que se tiene noticia en este apellido, y como fundador del primer solar conocido en España; solar que, como ya se ha dicho, radicó en la ciudad de Tarragona. I. Ese príncipe Roberto de Aguiló fue padre de II. Roberto de Aguiló, segundo del nombre, que se halló en la conquista de Mallorca, habiéndole tocado en el repartimiento tres alquerías en la comarca de Pina, en el hoy partido judicial de Palma, y varias posesiones en Sineu, del partido judicial en Inca. Murió este caballero religioso templario, dejando por hijo y sucesor a III. Guillermo de Aguiló, que se distinguió en el servicio del rey de Aragón y fue padre de IV. Guillermo de Aguiló, que pasó a la conquista de Valencia y realizó notables hazañas. Hecho prisionero por los moros, el rey don Jaime I «el Conquistador» dio sesenta árabes por su rescate, y le heredó en tierras de Valencia con varias alquerías. Fue asimismo de la rama de Valencia Juan Aguiló y Centellas, baile general de dicha ciudad, en la que había nacido, y comendador de Pozo Rubio. Ingresó en la Orden de Santiago en 1530. De la casa solar de Tarragona, fundada por el príncipe Roberto Aguiló, procedieran también: Ramón de Aguiló, de Tarragona, que hizo una donación a la Milicia del Temple en l l 70. Geraldo Aguiló, también de Tarragona, canónigo en 1248 de la catedral de Mallorca y procurador general de su obispado. Jerónimo Aguiló, que en 1249 firmó, en calidad de testigo, el privilegio de la institución de los jurados de Mallorca. Pedro de Aguiló, que, como representante de la villa de Alcudia, del citado partido judicial de Inca, en Baleares, prestó homenaje de fidelidad al rey don Alonso de Aragón, y Arnaldo Aguiló, de Tarragona, que en 1343 prestó juramento y homenaje al rey don Pedro, como diputado por Mallorca. Dimanaron, pues, de la casa solar de Tarragona, como se ve por lo que se ha dicho, las ramas de Baleares y Valencia. También procedía de esos caballeros la casa establecida en el lugar de Aguiló, del partido judicial de Montblanc, en la provincia de Tarragona, de la que fueron: I. Onofre Aguiló, diputado de Cataluña y padre de II. Francisco Aguiló. También hubo en Tortosa una casa de Aguiló muy principal, y otra en la villa de Aguilón, del partido judicial de Cariñena, en la provincia de Zaragoza. De esta familia fue asimismo Francisco de Aguiló, obispo de Segorbe.

Escudos de Armas del apellido:
Las que traía el príncipe Guillermo de Aguiló, fundador del apellido en España, y las que traen las ramas y casas que de él usan estas otras armas: En campo de oro, un águila de sable, coronada de plata y picada y membrada de gules. Otros, en Cataluña, especialmente los de la casa de Tortosa, usan estas otras: En campo de oro, un águila de sable, membrada y picada de gules y con el pecho cargado de un losange de gules con un chevrón de plata. Hay algún autor que asegura que corresponde también al apellido Aguiló el siguiente escudo: En campo de oro, un peñasco de sinople sobre ondas de agua, y sobre el peñasco un águila de sable, coronada. También hay autores que dicen que los Aguiló o Aguilón son originarios de Cerdeña, pero esto no es exacto. Estuvieron allí guerreando, a donde fueron desde Cataluña.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.