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En la villa de Respaldiza, capital del Municipio de Ayala, en Álava. Es linaje derivado de la ilustre sangre de los Murga (como lo demuestran sus armas brisadas de las de Murga, bien claras y notorias por su nobleza antigua), que sostuvo grandes luchas con los dueños del solar de Ynarza (filial del de Ayala), fundado cerca de ochenta años más tarde (1398), y con el cual ensangrentó, repetidas veces, las encrucijadas espaldizanas, impulsado por ese orgullo de casta, que tan irritados traía entre sí a los banderizos vascos. Esta casa de Amírola gozó antiguamente del privilegio de llevar teas ardientes junto a la real persona del Monarca cuando éste pasaba desde Castilla a visitar la noble tierra de Ayala, acompañándole de tal guisa como para darle a entender que la luz que emana del fuero ayalés debía ser su constante guía en las resoluciones que tomara con especto a las causas o litigios del antiguo Condado. De la casa citada descendió Alejandro José Amirola Respaldiza Urieta y Bañueta, nacido en la villa alavesa de Amarrio. Fue Apoderado general del Señorío de Vizcaya. Pasó a la villa de Madrid y figuró, en 1782, entre los Caballeros hijosdalgo recibidos en el Estado noble. Ganó Real provisión de nobleza en la Chancillería de Valladolid, en 1781. De la misma familia fueron: Andrés Antonio de Amirola, que se avecindó en Alcalá de Henares y obtuvo provisión de nobleza en Valladolid, en 1770, y José Hermenegildo de Amirola y de la Paliza Respaldiza y Molenillo, nacido en Madrid en 1815 e ingresado en el Real Seminario de Nobles en 1827, previa justificación de nobleza.      

Escudos de Armas del apellido:
De sinople, con cinco panelas de gules, fileteadas de plata y puestas en sotuer. Bordura de gules, separada del campo por un virol de plata, con trece estrellas de oro. Divisa: «Antes fue Amirola que Ynarza», puesta en letras de oro, sobre un volante de gules. Por cimera un brazo naciente, desnudo, de carnación, que sostiene, puesto perpendicularmente a él, un luminar de plata, del que salen llamas de oro y gules. Esta antorcha o luminar, alude al privilegio de que gozaba esta familia, y que ya hemos relatado.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La antorcha es símbolo de magnanimidad, ardimiento y prontitud en desempeños o cometidos intelectuales. También es el símbolo de la guerra y aviva el recuerdo imperecedero de antiguas hazañas. Suelen blasonarla aquellos guerreros que han ganado gloria combatiendo con ardor y coraje por su patria y por su rey. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza.