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Tuvo su primitivo solar en el lugar de Aizartla, del Ayuntamiento de Cestona y partido judicial de Azpéitia, en Guipúzcoa. Otras casas de este linaje radicaron en Deva, Motrico, Aizarnazábal, Zarauz y Zumaya, todo en Guipúzcoa. I. Juan Alós de Amilibia, originario del solar de Amilibia de Suso, en Cestona, fue Capitán ordinario por la Reina doña Isabel la Católica, en premio de sus muchos servicios, según se expresa en la Real cédula otorgada al efecto. Procreó a II. Martín Alós de Amilibia, llamado el Viejo, vecino de Deva, que poseyó muchas naos gruesas, con las cuales sirvió a los Reyes de España en las jornadas de su tiempo. Casó con doña María Pérez de Solarte, y fueron padres de III Martín Alós de Amilibia, llamado el Joven, vecino de Motrico y esposo de doña María Iñiguez de Barroeta, a la que hizo madre de IV. El Capitán Juan Martínez de Amilibia, natural y vecino de Motrico, que tuvo también muchas naos gruesas, con las que prestó grandes servicios al Rey, mereciendo que por Real cédula se le concediese el empleo y acostamiento de Capitán ordinario. Obtuvo sentencia de hidalguía en Motrico el 5 de Diciembre de 1573. De la casa de Aizarnazábal fue I. Domingo de Amilibia, esposo de doña Isabel de Loriaga, y ambos padres de II. Domingo de Amilibia y Loriaga, que contrajo matrimonio con doña Marta Alzolaras y Alzolaras, natural de Zumaya, naciendo de esta unión III. Francisco de Amilibia y Alzolaras, Tesorero y Juez Oficial de la Real Hacienda y Caja de Veracruz y Puerto de San Juan (Méjico), y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 1º de Diciembre de 1672. Juan Martínez de Amilibia era vecino de Zarauz, en 1391. Pero Martínez de Amilibia, Alcalde de la Hermandad de Guipúzcoa, en 1470; Juan Pérez de Amilibia, árbitro para dirimir la discordia suscitada entre la villa de Guetaria y el Preboste de San Sebastián, en 1480. Ignacio Martínez de Amilibia probó su hidalguía en Zumaya, en 1774, y Antonio de Amilibia lo hizo en Cestona, en 1724. Antonio, Domingo y Esteban de Amilibia, hijos de Antonio de Amilibia y de doña Dorotea de Aizpuru, nietos de Francisco de Amilibia y de doña María Ignacia de Lizaso y bisnietos de Domingo de Amilibia y de doña Catalina de Errasti, probaron también su hidalguía ante la justicia ordinaria de Cestona, en 1762.

Escudos de Armas del apellido:
Las casas de Aizarrra y Aizarnazábal: De oro, con un grifo de gules, y bordura, dentellada, de azur. La casa de Zarauz: De plata, con el grifo de gules, y sin bordura.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.