En la villa de Amézqueta (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Tolosa, en Guipúzcoa. Se asegura que este linaje es, después del de Lazcano, el que más directamente procede de Martín López de Murua, en quien empieza López García de Salazar el estudio de los linajes Oñacinos. Se tiene noticias de que a mediados del siglo XVIII florecía ya la casa de Amézqueta, de la que era Señor Oger de Amézqueta, que casó con doña María López de Lazcano, nieta de Juan López de Lazcano, Señor del palacio de este nombre. Lizaso empieza en este Oger la genealogía de los Amézqueta, y dice que fue padre de Miguel López de Amézqueta, que contrajo matrimonio con la heredera del solar de Alcega, pero García de Salazar dice que el más antiguo que se recuerda del linaje es I. Juan López de Amézqueta, padre de 1º Pedro López de Amézqueta, que casó con una señora de la familia San Pedro, quedando el solar de Amézqueta en la propiedad de su hermano 2º Miguel López de Amézqueta, que sigue. II. Este Miguel López de Amézqueta, es el que Lizaso hace hijo de Oger de Amézqueta. Contrajo matrimonio con doña María López de Alcega, de la casa de Alcega, en la villa de Hernani. Fue su hijo primogénito III. Pedro Martínez de Amézqueta, o Martín López de Amézqueta, que es como le llama Lizaso, que efectuó su enlace con doña María de Yarza, en la que procreó a IV. Juan López de Amézqueta, Señor de los palacios de Amézqueta, Alcega y Yarza, de parientes mayores de Guipúzcoa y del bando oñacino. Casó con doña Catalina de Elduayen, y fueron padres de V. Marta López de Amézqueta, que contrajo matrimonio con Miguel Martínez de Engómez, Señor de esta Torre, Vasallo del rey don Enrique IV y Preboste de San Sebastián. Ramas de este linaje se extendieron por Guipúzcoa, pasando también a Navarra y Extremadura. De las que quedaron en Guipúzcoa, una se estableció en Vergara, y a ella perteneció Martín de Amézqueta Amileta y Sáez de Galardi, Caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó en 1590. Esta rama de Vergara tuvo línea en Llerena (Badajoz.) Otra rama radicó en Tolosa, y de ella fue Juan López de Amézqueta, que obtuvo sentencia confirmatoria de su hidalguía en la Real Audiencia de Zaragoza, el 1º de Septiembre de 1583. Vecinos de la misma villa de Tolosa fueron en 1346: Pero Ibáñez de Amézqueta, hijo de Juan Miguel de Amézqueta; Pero Miguel de Amézqueta, hijo de Miguel Sáez de Amézgueta; Martín Ibáñez de Amézqueta, y otros. También hubo de este apellido en la villa de Segura, del partido judicial de Azpéitia.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas fueron: De oro, con un ametz o roble silvestre de sinople, y un oso de su color natural empinado al tronco. A la diestra del árbol, dos clavos con las puntas juntas. Actualmente ostentan el roble silvestre, soportado por dos osos empinados a su tronco. A su lado derecho, el árbol de sinople con el caldero de sable, que pende de sus ramas, armas propias de los Alcegas, y al lado izquierdo, una vaca de oro con su cría, y el brazo con el mazo, armas de los Yarza. Lleva este escudo la fecha de 1543, y el grito de «¡Viva Amézqueta!» En una ejecutoria de hidalguía dada al caballero navarro Diego de Amézqueta, vecino de Goñi, en la merindad de Estella, se describen sus armas así: «El escudo un quartel, y dentro una vaca en campo de oro, en medio de dos bandas negras». El palacio de Amézqueta, en la Baja Navarra: De plata, con dos vacas, andantes, de gules, una sobre otra. La casa de Tolosa, según Lozano: De azur, con una torre de piedra, almenada y con homenaje, acostada de seis flores de lis de oro, tres a cada lado. Estas armas no las mencionan los demás autores que hemos consultado. Otros, en Guipúzcoa: Partido: 1º, de azur, con una vaca andante de oro con su cría, surmontada de un brazo desnudo, moviente del flanco izquierdo, con un mazo de plata en la mano, como si fuese a descargar un golpe sobre la cabeza de la vaca, que, como hemos indicado, son armas de Yarza, y 2º, de plata, con el roble silvestre, de sinople, y un lobo de sable, pasante al pie del tronco, que es de Amézqueta. Otros: De plata, con las dos vacas de gules, andantes, una sobre otra, como los Amézqueta de la Baja Navarra, pero añaden, surmotando a esas vacas, el brazo de los Yarza, de azur, con la maza en la mano.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los calderos servían para el manejo de vituallas. Eran antiguamente la marca de ricohombre en España. Viene su origen del pendón y calderas que entregaban los reyes a aquellos magnates que consideraban Grandes del Reino, teniendo entre sus facultades privativas, la de levantar y sostener tropas a sus expensas. Se asocia siempre a la idea de poder y riqueza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
